Como el Covid aceleró el "movimiento de las flores lentas" fundado por Debra Prinzing (Parte 2)

Actualizado: 14 jun

Luego de la tempestad provocada por la pandemia del COVID 19 en el negocio de las flores de corte, las propiedades de las flores orgánicas están siendo reivindicadas de una manera impensada.


Debra Prinzing


¿Quién no adora la perfección de las rosas latinoamericanas? La pandemia fue devastadora para los productores florales de Ecuador y Colombia, los cuales ocupan el segundo y tercer lugar mundial detrás de Holanda en las exportaciones totales de flores de corte a nivel mundial. Una cultura sabia y milenaria cómo la china dice que la crisis es también oportunidad, en 2020 frente a la imposibilidad de acceder a ciertas flores de importación se comenzó a producir en el mundo un cambio en la mirada colectiva de la flor, revalorizándose alternativas locales y sustentables.


Las flores orgánicas en los Estados Unidos: Debra Prinzing.


Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña son países con una larga tradición en flores de corte desde hace siglos, esta situación cambió en 1960 cuando por razones de competencia en los precios se comenzaron a importar flores. Esta situación causó una profunda crisis entre los trabajadores del sector hasta que a fines de los 2000 la situación se revirtió gracias a varios factores de los que hablamos en la nota anterior. Datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos mostraban en 2018, que si bien se dependía en un 80 % de las flores importadas, los pequeños y medianos productores habían crecido en un 8%.

En 2007 la periodista norteamericana Amy Stewart publicó su denuncia acerca del negocio de las flores baratas y mientras tanto en el mundo la saludable Slow Food avanzaba a zancadas de elefante.

Es en 2011 cuando nos encontramos con la aparición de una figura emblemática en el resurgimiento del cultivo de las flores orgánicas, la paisajista y periodista Debra Prizing("Los Angeles Times","Country Gardens"). En su libro "50 miles bouquet (2012)" (80 kilómetros aproximadamente) prologado por Amy Stewart, documenta con testimonios y fotos el recorrido en kilómetros de un ramo realizado con flores orgánicas, en donde aparecen desde pequeñas huertas florales hasta importantes estudios de diseño floral.


Muy poco después vería la luz "The slow flowers,Four Seasons of Locally Grown Bouquets from the Garden, Meadow and Farm" (2013) libro basado en el mismo concepto que el movimiento culinario italiano. Prinzing plantea que al igual que las hamburguesas las flores “baratas y siempre disponibles” no son necesariamente sinónimo de calidad. Esta obra fue fruto de un desafío personal de la entusiasta Debra, inspirada en las estaciones del año la paisajista realizó arreglos florales con lo que tenía a mano durante durante 52 semanas (un año) usó maderitas, hojas, ramas hasta pastos y plumas, que hoy se consideran elementos cotidianos en el trabajo de un florista.

A partir de este éxito, Debra Prinzing funda The Slow flower Movement (algo así como el movimiento de las flores conscientes) que cuenta con cientos miles de seguidores en Estados Unidos.

Debra considera su movimiento como una respuesta a la "desconexión entre los seres humanos y las flores en la era moderna" causada por motivos económicos, comerciales o gubernamentales, su objetivo es la vuelta a esta conexión con el origen de las flores que consume la gente.

Esta verdadera activista de las flores orgánicas escribió un manifiesto, en el que plantea las prácticas que deben regir un cultivo para ser reconocidas como tales:

● Reconocer y respetar las estaciones celebrando y diseñando con flores de estación.

● Reducir la huella de transporte de las flores y el follaje consumidos en el mercado mediante el abastecimiento lo más local posible.

● Apoyar a los cultivadores de flores, pequeños y grandes, dándoles crédito cuando sea posible mediante un etiquetado de sus productos

● Fomentar prácticas agrícolas sostenibles y orgánicas que respeten a las personas y el medio ambiente.

● Buscar de manera proactiva la equidad, la inclusión y la representación en el mercado floral, valorando a los profesionales florales negros (agricultores, diseñadores florales y proveedores) .

● Eliminar el desperdicio y el uso de productos químicos en la industria floral.


En un reportaje de 2015, Prinzing definía el consumo de flores estacionales como sustentable, local, casi artesanal; planteando un claro paralelismo con el mundo de la alimentación orgánica.

Creó también un directorio con el objetivo de reunir y vincular a este tipo de productores florales y de ayudar a los consumidores a encontrar floristas, diseñadores, vendedores de follaje, workshops y granjas en Estados Unidos y Canadá https://www.slowflowers.com/


Debra Prinzing "la voz" de este movimiento en su podcast semanal que ya casi 600 programas emitidos.


De Norteamérica al mundo:


La moderna floricultura orgánica y artesanal nació en el mundo anglosajón gracias a la tradición floral de estos paises, fue alli donde se multiplicaron los podcast y videos sobre el tema y periódicamente se organizan congresos y competencias como las"semanas de las flores".

Entre esos centenares de productores, se destaca la carismática Erin Benzakein, su empresa familiar Floret Flowers (Estado de Washington) ha llegado a conocerse en el mundo entero, pasando de tener una pequeña huerta iniciada en 2008 a casi un imperio floral. Erin publica libros, realiza cursos y vende semillas y bulbos; sus fotos junto a dalias de vibrantes colores son ya un ícono en las redes.


Erin Benzakein


Erin ha sido inspiración para miles de pequeños y medianos productores de Europa y el mundo como Marten de Horta de la Viola y Ana Álvarez (Floritismo) de Barcelona.


Otros representantes de este movimiento en el sur de América Latina son la mítica Musa de las Flores (México) y más al sur María Gana (Chile), Luciana Battaglia (Pétalos, Argentina) y Campo de Flores (Argentina).


En la preciosa plantación de La Musa de las Flores (Valle de Bravo, México, 2016)


La pandemia y las flores

La pandemia que azotó el mundo floral en los últimos dos años irónicamente colaboró con el movimiento se consolidara y expandiera

Debra Prinzing, lo expresaba así: “Ocurrió lo contrario de lo que pensábamos que iba a suceder. Vimos a más personas adoptando la agricultura local y los micro-agricultores en su comunidad ” (2021)

El número de miembros oficiales de la citada red Slow Flowers, que conecta a los consumidores con las flores locales, aumentó más de un tercio desde el año 2020.

En Estados Unidos, Canadá y Europa se produjo un crecimiento llamativo de las granjas florales para abastecer el mercado local, jóvenes parejas decidieron volcarse al mundo sustentable, cultivando hortalizas y flores para su familia y amigos.


SegúnThierry Bisaillon-Roy, propietario de de Enfants Sauvages (Eastern Townships, Quebec ) junto a su esposa, Alice, la gente quiere más productos locales, si replicamos este concepto en él mundo de las flores, eso significa menos desperdicio y flores que se cortan exclusivamente por encargo. No fue algo sencillo para esta joven pareja asentarse en el campo, mientras que el terminaba su carrera de administración agropecuaria y ella se capacitaba cómo partera, a pesar de las dificultades tres años después, Covid mediante, sienten que todo tuvo sentido.

En España la florista Sally Hambleton dueña de una famosa florería Madrid, ante la ausencia de flores importadas optó por comprar directamente a productores españoles del sur y norte de España, algo muy alentador para las alicaídas economías locales.

Debido a nuestra crítica economía en la Argentina sólo se consumen pocas flores importadas cómo rosas y hortensias, a diferencia de los países de gran desarrollo acostumbrados a consumir flores las zonas más exóticas del planeta en cualquier momento del año, basta con visitar los mercados de Nueva York, Londres o San Francisco para confirmarlo.

Considero que si bien esta tendencia tiene origen en países muy distintos al nuestro, la concepción de consumir lo local y de estación es algo que trasciende fronteras, no es tarea fácil ya que debe existir mucha formación, creatividad y planificación.

Es un modo diferente de entender la producción, quizás más arduo, pero seguramente con resultados muy preciosos para los consumidores y diseñadores florales.

Bienvenidas las sanas y bellas e imperfectamente perfectas "slow flowers", las de aquí en más llamaremos "orgánicas".





CONTACTO DEBRA PRINZING

Instagram: https://www.instagram.com/dkprinzing/

Página web: https://www.slowflowers.com/

Podcast: https://www.youtube.com/channel/UC0fDtJBdqYyDIcJfCtad-hg


CONTACTO ERIN BENZAKEIN

Instagram: https://www.instagram.com/floretflower/



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