Luciana Battaglia, pionera de las flores orgánicas en la región de Cuyo.



En tiempos de crisis y zozobra nada más estimulante y oxigenante que tomar contacto con los productores, gente por esencia optimista y aguerrida. La Naturaleza les impone desafíos mes a mes, año a año, pero su pasión por el terruño renueva constantemente sus esperanzas. Producir flores a nivel local ya es tendencia en el mundo; es sustentable, ecológico y la calidad que se logra es muy alta. En la nota hablamos con Luciana Battaglia fundadora de Pétalos, un emprendimiento floral en las sierras de San Luis.


Los orígenes


Luciana nació en Mar del Plata, donde aprendió junto a su padre el gusto por las flores. La vida la llevó como a tantas jóvenes a estudiar Diseño de Interiores en la gran urbe porteña, sin embargo años más tarde se mudaría a Colonia del Sacramento, Uruguay donde residió por diez años. En busca de una vida más saludable junto a su marido Andrés, pusieron proa al oeste y se radicaron en la Villa de Merlo, un oasis en las Sierras de San Luis que es considerado uno de los tres microclimas más destacables del mundo por sus condiciones atmosféricas.



Cosmos, álamos y sierras.

El hecho de estar situada al pie de las Sierras de los Comechingones es beneficioso ya que

éstas cortan el paso de las corrientes del aire húmedo del Atlántico y de los elementos polucionantes que arrastran a su paso por la pampa húmeda.

En segundo lugar, la ionización negativa, por ser los Comechingones un macizo antiguo, la carga eléctrica de las rocas es muy baja y la descomposición del granito libera átomos de oxígeno que se transforman en ozono en la atmósfera.

Estos factores sumados a su altura sobre el nivel del mar de 800-900 m y a una temperatura media anual de 20 se conjugan para provocar una saludable y grata sensación de bienestar. Al contrario de lo que muchos podemos pensar sobre la benevolencia de un microclima, Luciana nos cuenta que el mismo es muy seco y de una gran amplitud térmica:

Los inviernos son muy fríos aquí, llegando a nevar de vez en cuando, con temperaturas de 5° bajo cero. Los otoños son templados, las primaveras ventosas y los veranos calurosos. El suelo donde cultivo es arcilloso, pero todo se da muy bien, tengo la ventaja de tener agua de vertientes en el lugar, que con ella riego mis flores.

La fortaleza de las flores salta a la vista

Las flores como casualidad en la vida


En 2010 comenzó junto a su marido produciendo verdura sin agroquímicos para comer sano, las que compartía con vecinos y amigos. Y como muchas de las cosas grandes de la vida, el pasaje a las flores se dio de manera casual:


Desde chica me gustaron las plantas, hace unos años empecé cultivando flores para atraer mariposas, colibríes y abejas. El resultado fue tan bueno que empecé a combinarlas entre sí con hojas, armando ramos que al principio eran sólo para mi casa.


Sus ramos gustaron tanto que decidió compartirlo en las redes sociales, en Instagram principalmente como @petalos y así de a poco le fueron encargando trabajos florales para diferentes ocasiones.


Siempre tenemos maestros inspiradores


Para Luciana la gente de la zona resultó su primera inspiración para iniciar su plantación:


En mis comienzos me inspiré en una médica que vive en Merlo, Susana Muiños, quien tenía una huerta orgánica fantástica donde ví lo fácil que era poner una semilla en la tierra, regar y esperar que nazca la planta.

La norteamericana Erin Benzakein https://www.floretflowers.com dueña de una espléndida granja de flores situada en Skagit Valley, en el estado de Washington, autora de varios libros sobre el cultivo de flores de corte y promotora del consumo de las "flores locales", es otra de las mentoras de Luciana.


Una paleta muy lograda en tonos durazno y rosas: Rosas, Crisantemos y Zinnias

También recurrí al libro "Un año en el Jardín" de Clara Billoch que fue como un manual en mis inicios. Ahí vi como ella cultiva en la Argentina variedades de flores de otras partes del mundo.

Las resistente Zinnias con las que se inicio Pétalos en 2014


¿Jardinera y florista?


Las variedades de Pétalos son muy requeridas por los floristas en la actualidad y no todas son fáciles de encontrar en el Mercado, a quienes las ven como "flores antiguas", aunque pronto dejaran de serlo ya que cada año aumenta su oferta en Barracas y La Plata.


La productora opina que el mercado argentino se está adaptando a los cambios de la demanda y que estas flores se van a ver cada vez más, de la mano de los productores.


Su cultivo se inició con las zinnias, flores aguerridas y de larga floración y hoy cuenta con muchísimas variedades que clasifica de este modo: de bulbos y de rizoma: Azucena, Dahlias, Lilliums, Liriopes, Agapanthus, Marimonias, Narcisos, Peonias, Fresias, Gladiolos, Tulipanes, Iris y Ornithogalums. De semillas: Zinnias, Nigellas, Cosmos, Amapolas, Alelies y Espuelas de Caballero. Produce también herbáceas perennes y arbustos: Gramíneas, Achilleas, Sedums, Rosales y Hortensias.

La plantación de 2000 metros cuadrados la trabaja con la ayuda de sólo dos personas, una señora que se ocupa del riego (enteramente a goteo con agua de las sierras) y un señor que se encarga de los movimiento de la tierra.

Sus flores son totalmente "orgánicas" ya que no se utilizan pesticidas ni agroquímicos, abona la tierra con estiércol y cultiva orientada por la teoría biodinámica, que consiste en seguir un calendario organizado con los ritmos de la luna.


La jardinera y la florista conviven en ella, le preguntamos quién pesa más:


Ser florista y jardinera a la vez es una pasión, amo ver como una semilla se transforma en una planta hasta llegar a dar una flor, es un proceso mágico, lo mismo pasa con los bulbos, que de un tubérculo nazca una planta es un milagro de la naturaleza. A su vez poder cortar y combinar las flores que cultivo para armar ramos, es una experiencia única que me llena el alma, por lo que me siento privilegiada y muy agradecida.

Todo florista necesita follaje para sus ramos, Luciana nos cuenta que usa todo lo que la Naturaleza le brinda en cada estación en su zona; hojas y ramas de árboles y arbustos hasta yuyos y cardos, incluso utiliza frutos.

Al llegar construyeron un invernadero con materiales de la zona; piedra, madera, adobe, siguiendo las indicaciones de un arquitecto inglés experto en la materia. El bello espacio fue tomando diferentes usos y hoy es su taller de ramos:


El imponente invernadero hecho con materiales de la zona cumple múltiples funciones. Hoy es el taller de ramos de Luciana.

En un un principio queríamos poner verduras o un mariposario y finalmente lo llene de flores. Quisimos hacer algo como la campiña europea para embellecer aún más el lugar.

Cuando le preguntamos sobre la procedencia de sus clientes responde que, en su mayoría son de Merlo pero que también diseña ramos de novia para sus clientas de San Luis Capital. Cuando le consultan sobre la posibilidad de venta en otras provincias o en Buenos Aires, responde que por el momento planea continuar como productora de flores locales.


Al llegar al final de la nota le pedimos a Luciana que nos compartiera un mensaje desde su lugar como productora floral:


Como floricultora me gustaría alentar a quienes se sientan llamados por esta actividad apasionante a emprender este camino. Que no dejen de intentarlo y que prueben ya que seguramente no se van a arrepentir. Como dije es un mundo MÁGICO y cuantos más seamos que nos conectemos con la tierra, mejor resultará el planeta.

Gracias Luciana por tu generosidad y tu espíritu emprendedor.


CONTACTO DE LUCIANA:


Instagram: @petalos Fotos: Luciana Battaglia


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